Por segundo año consecutivo, el Carnaval de Arrecife cambia su ubicación a la explanada de Agramar, consolidando una decisión que ha demostrado ser un acierto para la ciudad y sus vecinos. Lejos de ser una medida improvisada, este traslado responde a la necesidad de mejorar la experiencia de los carnavaleros, garantizar una mejor organización y potenciar el impacto económico de la fiesta sin causar tantas molestias a los vecinos que durante todo el año soportan molestias causadas por otras fiestas.

Uno de los principales argumentos a favor del traslado es la mejora en la seguridad y en la comodidad de los asistentes. La anterior ubicación en el centro de Arrecife presentaba limitaciones evidentes: calles cortadas , dificultades para la movilidad y problemas de infraestructura que limitaban el desarrollo del evento más los insoportables ruidos a los vecinos de la zona hasta altas horas de la mañana. Con el cambio de emplazamiento, se ha conseguido una distribución más amplia y ordenada, permitiendo que varios actos como los conciertos se desarrollen con mayor fluidez.
Además, el refuerzo de medidas de seguridad en espacios mejor adaptados reduce los riesgos asociados a la concentración masiva de personas. Un carnaval más seguro es sinónimo de un carnaval más disfrutable.
Aunque no me caracterizo por ser carnavalero si debo reconocer que el Carnaval no solo es una celebración cultural, sino también un motor económico para Arrecife y por ello que se aumente las partidas económicas en su favor de forma sostenible no lo veo un error. Invertir en esta fiesta aumenta la posibilidad de atraer un turismo más diverso.
En este sentido, aumentar la calidad de su escenario , luces y sonido también ha permitido una mayor visibilidad del Carnaval en medios nacionales e internacionales. Un espacio mejor preparado y con capacidad para grandes eventos hace que Arrecife se posicione como un destino atractivo para los amantes del carnaval, generando una imagen más moderna y vibrante de la ciudad.
Esta toma de decisiones demuestran que el Carnaval de Arrecife ha sabido adaptarse y crecer. La tradición y la modernidad no están reñidas, y el traslado a Agramar ha sido una muestra de que evolucionar es necesario para seguir ofreciendo una fiesta a la altura de las expectativas. Escuchar a los vecinos , evaluar los resultados y apostar por mejoras continuas son claves para que el Carnaval siga siendo un referente cultural y festivo en Lanzarote.
Lejos de ser una pérdida, este traslado ha sido una ganancia para todos. La fiesta sigue latiendo con fuerza, y lo hace en un espacio que permite vivirla con más pasión, seguridad y proyección de futuro. Arrecife ha acertado, y el Carnaval lo celebra.


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