El basalto de Lanzarote en el espacio

El proyecto “Green Moon Project” se prepara para un hito en la exploración espacial: enviar un invernadero robótico cargado de semillas al espacio, donde orbitará durante 14 días dentro de una cápsula de Orbital Paradigm. El objetivo es analizar cómo la ingravidez afecta el crecimiento de diferentes cultivos, con la mirada puesta en la creación de huertos espaciales que permitan abastecer a futuras misiones sin depender del costoso transporte desde la Tierra, que actualmente ronda el medio millón de dólares por kilo.

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es el uso de rocas basálticas de Lanzarote, consideradas las más similares al suelo lunar. En su laboratorio, los investigadores han recreado un entorno similar al de la Luna para experimentar con cultivos como lechugas, espinacas, tomates cherry, fresas y rábanos, siendo este último el más prometedor.

El basalto lanzaroteño, formado por antiguas erupciones volcánicas, no solo refleja el origen geológico de la isla, sino que también se perfila como un recurso clave para la agricultura fuera de la Tierra. Su estructura y composición ofrecen un medio fértil para el crecimiento de vegetales en condiciones extremas, lo que abre la puerta a la producción sostenible de alimentos en futuras colonias espaciales.

Gracias a estos avances, los astronautas del futuro podrían disfrutar de verduras frescas cultivadas en su propia base lunar, evitando los productos procesados y enriqueciendo su dieta con alimentos de calidad. Imaginar una cena en el espacio con pimientos flotando en gravedad cero o un brindis con hojas de lechuga frescas deja claro que este proyecto no es solo ciencia, sino el primer paso hacia una nueva era en la alimentación espacial.

Un pequeño avance en la agricultura, pero un gran salto para el futuro de la humanidad… con un toque de Lanzarote.

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