No se asusten pero el año 2026 que hoy recibimos se presenta con una clara realidad: la vida será más cara para la mayoría de todos nosotros. Los datos que apuntan todos los economistas especialistas que he podido seguir estos días tanto en radio como en televisión , hablan de subidas generalizadas en alimentos, vivienda, transporte, seguros y servicios básicos. No nos alarmemos, pero si debemos entender que estas previsiones económicas contrastadas nos obligan a anticiparnos y a reforzar la protección de las personas consumidoras, especialmente de quienes cuentan con menos margen económico.
¿Qué subirá más?
- Vivienda y Suministros: Los alquileres y los gastos de hogar (luz, agua) seguirán con incrementos notables, con algunas actualizaciones de contratos que podrían superar los 1.000 euros anuales.
- Cesta de la Compra y Alimentos: Productos como café, plátanos y huevos continuarán con precios elevados, afectando el gasto diario de los hogares.
- Telecomunicaciones: Operadoras como Vodafone y Orange aplicarán subidas medias entre el 3.8% y 3.9% en sus tarifas convergentes, sumando entre 1 y 6 euros mensuales.
- Transporte: Peajes y aviación registrarán aumentos por encima de la inflación general, rondando el 4% en autopistas.
- Ocio y Tecnología: A pesar de todo, el consumo en deporte, turismo y tecnología muestra crecimiento, aunque con búsquedas de equilibrio en el gasto.
La vivienda seguirá siendo uno de los principales focos de preocupación de nuestra sociedad. Comprar o alquilar será más difícil, y en territorios insulares como Lanzarote esta tensión se agrava por la escasez de oferta y la presión turística. Garantizar el acceso a una vivienda digna no es solo una cuestión de mercado, sino de justicia social y de equilibrio territorial.
También la cesta de la compra y los servicios esenciales continuarán encareciéndose. Alimentos básicos, telefonía, seguros o suministros irán ajustándose al alza, mientras los salarios no siempre lo hacen al mismo ritmo. Como siempre en estos caso, esta brecha golpea directamente a las economías domésticas y exige políticas públicas que refuercen la información, la defensa y los derechos de las personas consumidoras.
Desde las administraciones debemos asumir un papel activo y vigilante. Es prioritario promover un consumo responsable, transparente y justo, combatir prácticas abusivas y facilitar herramientas para que la gente pueda comparar, reclamar y decidir con criterio. La educación en consumo es hoy más necesaria que nunca.
Como consejero de Consumo del Cabildo de Lanzarote, reafirmo mi compromiso con una isla que proteja a su gente, ejemplo de ello ha sido la mejora económica este año de la campaña del bono consume Lanzarote o mi propuesta aprobada en el pleno de subvencionar el consumo de pescado fresco para las familias más vulnerables. Anticiparnos a las subidas, acompañar a quienes más lo necesitan y situar a las personas en el centro de las decisiones , es nuestra obligación. Defender al consumidor es defender la dignidad y el bienestar de Lanzarote.
Armando Santana
Consejero de Consumo del Cabildo de Lanzarote


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