Es más sencillo ser honrado

Vivimos tiempos extraños. Hoy, hablar de política y corrupción parece ya inseparable. Cada semana aparece un nuevo escándalo, una nueva decepción, una nueva razón para que muchos ciudadanos pierdan la confianza en quienes tenemos responsabilidades públicas.

Y, sin embargo, sigo creyendo que merece la pena ser honrado.

No porque dé votos. No porque esté de moda. No porque sea fácil. Sino porque es la única manera digna de ejercer cualquier responsabilidad pública.

Siempre he pensado que ser honrado es, en realidad, más sencillo. Cuando uno actúa con honestidad no necesita esconderse, ni justificar lo injustificable, ni vivir pendiente de que alguien descubra aquello que hizo mal. La honradez da tranquilidad. Permite mirar a los ojos. Permite dormir.

Pero también es verdad que la honradez no es automática. No basta con decir “yo soy honrado”. La honradez es una decisión diaria. Una elección constante que se pone a prueba precisamente cuando aparece la oportunidad de no serlo.

Ahí está la verdadera diferencia.

Es fácil hablar de ética cuando no hay nada que ganar. Lo difícil llega cuando aparecen los privilegios, las influencias, los favores, el dinero fácil o la posibilidad de utilizar el poder para beneficio propio. Es entonces cuando cada persona decide realmente quién es.

Por eso admiro profundamente a las personas honradas. A las que hacen lo correcto aunque nadie las vea. A quienes renuncian a ventajas personales por mantener intacta su conciencia. A quienes entienden que la política debe ser servicio y no negocio.

Necesitamos recuperar referentes éticos. Necesitamos políticos honestos, pero también empresarios honestos, trabajadores honestos, periodistas honestos y ciudadanos honestos. Porque la corrupción no empieza únicamente en los grandes titulares; empieza cuando normalizamos pequeñas trampas y justificamos comportamientos que nunca deberíamos aceptar.

La honradez quizá no haga a nadie rico ni poderoso. Pero da algo mucho más importante: credibilidad, respeto y paz interior.

Y en estos tiempos, eso vale más que cualquier privilegio.

Una respuesta a «Es más sencillo ser honrado»

  1. Avatar de Bruno Perera Garcia
    Bruno Perera Garcia

    Muy bueno

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