En la vida hay situaciones tan duras que deberían obligarnos a apartar por un momento los enfrentamientos, las peleas y las disputas para mirar a aquellos quienes están en el epicentro de una grave situación. Hoy quiero detenerme en uno de esos colectivos , las niñas de Ceuta . Menores que llegaron a esta ciudad solas ,motivadas por lo que sea y ahora se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.
Todas las organizaciones más destacadas en defender la infancia coinciden que estas niñas afrontan violencia sexual, explotación y muchas veces desaparición. Ellas mismas cuando se oculta el sol, solicitan ser alojadas en espacios separados para que no ocurran los abusos.
La situación es trágica , menores solas, sin red familiar, sin un lugar seguro y fuera del sistema de protección.
No hay que ser muy inteligente para entender que esta emergencia vivida en Ceuta supera todos los recursos existentes. Pero precisamente debemos cuestionarnos que pasa cuando esta emergencia deja de ser excepción y se convierte en el día a día de una niña sola en el mundo.
Avergonzado soy testigo a través de los informativos de la incapacidad que tiene occidente para afrontar este drama en la frontera sur de Europa, mucho me temo que por más que UNICEF advierta de que una crisis migratoria como esta, no puede transformarse en una crisis de desprotección de la infancia con las niñas de Ceuta.
Ser menor implica vulnerabilidad, ser menor, estar sola y ser mujer multiplica los riesgos. Por eso no debe valernos sumar cuantos niños pasaron la frontera, debemos contabilizar a cada niña, conocer su situación, escucharlas y darles un espacio seguro con una atención especializada como esta sensible situación requiere.
Save the Children ha reclamado precisamente una identificación activa y urgente a las niñas de Ceuta que puedan permanecer fuera de los recursos de protección.
Ceuta puede discutir con el Gobierno, y el Gobierno puede discutir con Ceuta. Pueden intercambiar responsabilidades y reproches. Pero mientras tanto hay niñas esperando.


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