Mercaurante: el supermercado se come al restaurante

El otro día, mientras tomaba un café con mi amigo Víctor Sanginés, me comentaba un problema que está generando un creciente enfado en el sector de la restauración y que sus propios clientes ya le habían trasladado en su condición de distribuidor: la llegada a Lanzarote de espacios dentro de grandes superficies de alimentación donde se puede comprar comida preparada, calentarla y sentarse a consumirla en el propio establecimiento, hablamos del concepto Mercaurante.

Para muchos de esos empresarios de la hostelería el mercaurante supone una forma de competencia desleal que no se debe  ignorar.

Como consejero de Hostelería del Cabildo de Lanzarote, creo que debemos abordar este debate con el interés que merece , recaudando toda la información posible , para saber de qué estamos hablando. No seré yo quien cuestione  que los supermercados evolucionen, innoven o amplíen su oferta. Desde mi punto de vista nadie es contrario a eso , de lo que hablamos es de cuándo una actividad comercial deja de ser simplemente venta de alimentos y empieza a prestar un servicio propio de la restauración.

Mercaurante
Mercaurante

Un bar, una cafetería o un restaurante soporta muchos costes, obligaciones y requisitos específicos: personal, licencias, instalaciones, seguridad alimentaria, gestión de residuos, horarios y una estructura fiscal y administrativa bastante exigente. Si otro operador puede ofrecer al consumidor una experiencia y servicio similar, comprar, calentar, sentarse y comer sin estar sometido a las mismas reglas, es lógico que el sector valore  que existe una cierta injusticia co ellos.

No se trata de poner puertas al campo ni de frenar la innovación. Tampoco de enfrentar a supermercados y hosteleros. Se trata de algo mucho más sencillo: igualdad de condiciones. Lanzarote vive en buena medida de su capacidad para ofrecer una experiencia turística y gastronómica de calidad. Nuestra hostelería genera empleo, actividad económica y forma parte de la identidad de la isla. Precisamente por eso, las administraciones públicas debemos escuchar sus preocupaciones y garantizar un marco de competencia justo.

Cliente comprueba comida en un Mercaurante
Cliente comprueba comida en un Mercaurante

Me parece bien que un supermercado quiera vender comida preparada para llevar pero si quiere dar un paso más y convertirse, de hecho, en un espacio de consumo de alimentos, habrá que preguntarse si ese nuevo modelo llamado mercaurante debe asumir también las obligaciones que corresponde.

Armando Santana

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